En las películas y las historias, los buenos siempre ganan. En la vida real, mueren.
Si no lo creen, escuche con atención en cualquier sepelio o mejor, en cualquier muerte imprevista El difunto era el mejor estudiante, el esposo más amoroso, el que siempre tenía grandes planes.
Hasta nos hacen sentir mal a los que no morimos, porque seríamos los malos en la película de la vida.
No solamente seguimos vivos, a diferencia de los buenos, sino que hasta nos va bien.
Los que se adelantan, sobre todo a temprana edad, eran una promesa en la vida. Todos lo extrañarán por siempre, aunque el siempre signifique unas dos semanas.
Los otros, los malos, seguimos vivos.
No hay de otra. Cargaremos con nuestra maldad, vivos, y soportaremos que los mejores se vayan.
Noviembre 29 de 2008
miércoles, 3 de diciembre de 2008
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